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Cita inicio Vaya, ¿vamos a hacerle una visita al Tío Sam? Cita final

—Jeff Fargauth, piloto del UNSC Annunaki, haciendo un comentario sobre El Heraldo.


Heraldo

El Heraldo acercándose a velocidad sublumínica a Serpentis IV. Aunque no se pueda apreciar, el UNSC Annunaki le está siguiendo.

Los Desgarradores tienen un líder terriblemente poderoso, conocido como El Heraldo. El Heraldo es el ser sintético más grande de la Existencia, convirtiéndose a su vez en una nave de un terrible potencial capaz de destruir Mundos Astronave Seph de un solo disparo.

La historia de El Heraldo oficialmente comienza pocos milenios después del nacimiento de The Rapax hace 500.000 gúgolduplex años. Tras 140.000 ciclos, los Desgarradores consiguieron despertar a su líder y El Heraldo se encargó de acabar con el mismísimo The Rapax. The Rapax fue exiliado a quedarse de porvida en estado holográfico, sin poder hacer nada por las especies que acaban por caer ante los desgarradores.

El Heraldo terminó de tomar consciencia hace el equivalente de 440.000 trillones de años, dirigiendo un brutal ataque contra la colonia Mauránovo II, que estaba habitada por los Seph. Mori Shar, la nave capital Seph, junto con el mayor buque de guerra jamás construido, Hár's Dream, se encargaron de inutilizar a El Heraldo para encerrarlo en un escudo desliespacial en la frontera del futuro sistema Lambda Serpentis.

Independientemente de los esfuerzos Seph, El Heraldo volvería al cabo de 440.000 trillones de años cuando sus hijos los Desgarradores medianos acabasen con gran parte de la vida en la galaxia. El plan era que él mismo se encargarse de todos los supervivientes mientras los suyos avanzaban a otra galaxia; así hasta acabar con toda la vida de la Existencia. En años humanos, este proceso solía durar más de 1 millón de años; pero no había dónde esconderse cuando volvían ya que destrozaban todo rastro de vida a su paso.

Muchos pensaban que el Emperador de los Seph, Nair Dsan tenía delirios a la hora de describir a los Desgarradores y a su líder, El Heraldo.

El Heraldo, el destructor de civilizaciones

El Heraldo tiene el repertorio más masivo de armamento, superando y por mucho al de Cáoro VIII o Hár's Dream. El Heraldo también era de un gargantuesco tamaño, en el que tranquilamente se podrían meter 20 7TH Dominne Gandin e incluso sobraría espacio para dos Pior Sárum. En otras palabras: tan solo de punta a punta, El Heraldo medía más de 20.000 kilómetros.

El UNSC Annunaki, tras salvar al Sistema estelar Sulus III, se dirigió al Sistema estelar Lambda Serpentis por una llamada de emergencia: Los sensores estaban detectando un inmenso movimiento deslpiespacial de algo que parecía medir 20.000 kilómetros. Al principio pensaron que era el enano Mundo Astronave Seph Cáoro XXIX, de tan solo 23.000 kilómetros, pero su forma no cuadraba con los estándares de costrucción Seph. 

Los Seph, decididos a derrotar de una vez por todas a El Heraldo, hicieron llegar a la zona a los Mundos Astronave Cáoro VII y Cáoro IV, acompañados de 15 Cuerpos de Batalla Estelar Sephyno Superpesados compuestos únicamente de Supercruceros Seph para apoyar al Annunaki.

El Annunaki, de una manera complicada de explicar, esquivó disparos de El Heraldo y su flotilla de 50.000 Desgarradores clase Dictador hasta que los 13.000 Supercruceros Seph y los dos Mundos Astronave se pusiesen en posición. Sorprendentemente, la inmensa salva de disparos de luz sólida y plasma, que fácilmente hubieran destrozado 100 veces la Tierra, no le hicieron ni un simple rasguño a El Heraldo. El Heraldo, virando rapidamente y llevándose por delante a la mitad de su flotilla personal, apuntó y destrozó los dos mundos astronave Seph en menos de 1 segundo.

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Aquí se puede apreciar un considerable grupo de Desgarradores clase Soberano, El Obstructor y; al fondo acercándose a toda velocidad, a El Heraldo durante la Última Batalla en Terra.

Acababa de morir el 40% de la población Seph, y el Señor de la Guerra Vakurus Doent no pudo consentirlo. Vakurus se vio inundado por la ira, insultando a todo ser vivo que respirase en Sephyno; y poco después se calmó. Pero había jurado dar su vida para detener a El Heraldo antes de que el genocidio continuase.

El Heraldo, tras destrozar como si nada Serpentis IV y sus 10 satélites (7 de los cuales eran aglomeraciones de hangares orbitando el planeta) puso rumbo al sistema Epsilon Eridani, a la colonia Reach. El Annunaki puso rumbo a Sagitta VI para repostar, y se dirigió mediante el espacio Tekon a Reach.

Pero algo no salió bien. La inmensa distorsión del espacio Tekon que probocaba la presencia de El Heraldo (En cuyo centro se encuentra un agujero negro que crea la energía suficiente como para alimentar a este colosar ser, lo cuál crea la distorsión. Al segundo, se produce suficiente energía como para abastecer todo el Grupo Local durante 10 millones de años) los llevó de cabeza a la Galaxia del Triángulo. Thail, la Ingeniara Jefe del Annunaki, hizo lo posible para restaurar la energía del motor Tekon y salir de allí; ya que si iban mediante desliespacio, tardarían varios años..., y, utilizar el experimental motor de disformidad podría llevarles siglos o, incluso, milenios.

El Heraldo, consciente de lo que había a bordo del UNSC Annunaki (Una colección de entidades muy importantes, entre las que se encontraba el futuro Salvador), puso rumbo hacia la Galaxia del Triángulo. Por el camino, el Horizonte de Sucesos del agujero negro de El Heraldo se llevó por delante varias estrellas de la Galaxia.

La falsa victoria de los Dioses

Cita inicio Comandante, el vórtice de gravedad del agujero negro nos ha atrapado. Para salir de aquí, sugiero soltar nuestra única bomba de ruptura espacio temporal. O, si prefiere no llevarse una bronca de parte del Emperador, nuestras dos bombas de neutrones. Cita final

—Hader, recomendando qué hacer a Marc-231.


Hader analizó lo que creo tal distorsión, y se dio cuenta de que el motor de El Heraldo lo conformaba un agujero negro de 15 kilómetros cuadrados que creaba una inmensa singularidad capaz de crear la suficiente energía como para abastecer a la nave. Marc supo que debían atravesar la capa de protección y llegar hasta allí como sea, y luego hacer que el agujero negro se tragase a El Heraldo.

Lo que no sabían es que, tan sólo la capa de pintura medía medio kilómetro de alto.

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